Apple hace su primer cambio radical en el diseño del iPhone

De cierta forma, Apple ha logrado encontrar una forma de seguir siendo noticia, incluso una década después del nacimiento del iPhone, e incluso cuando la competencia le ha sacado ventaja en varios aspectos. La compañía fundada por Steve Wozniak -que creó los primeros dos dispositivos de la compañía, hace 40 años- y Steve Jobs se enfoca ahora en producir al menos una noticia impactante con cada nuevo lanzamiento. En esta ocasión fueron, de hecho, dos.

Primero, estrenaron la nave espacial. Así la llaman. En realidad, es la nueva sede de la compañía, denominada Apple Park, un impresionante edificio circular, que obtiene energía mediante paneles solares en su techo de fibra de carbono y que parece sacado de una película de ciencia ficción. Todavía está en construcción, aunque se abrió a los empleados en abril y ahora usaron su Teatro Steve Jobs, con capacidad para 1000 personas, para anunciar las novedades de turno.

Una de ellas fue la otra noticia impactante de la jornada, el iPhone X, un tributo a los 10 años del revolucionario smartphone. La X, además, tiene una frondosa tradición en esta industria y suele usársela para cualquier cosa que represente el futuro. En todo caso, y después de renegar con la competencia por el botón frontal del iPhone, el X se ha deshecho de esta tecla y es pura pantalla. Sin marco.

En cuanto a lo demás, emplea el mismo hardware que los iPhone 8 y 8 Plus, también presentados ayer: un nuevo procesador de gráficos, diseñado por Apple; el procesador A11, entre 25 y 70% más potente que su predecesor; carcasa resistente al polvo y el agua; cámara dual de 12 megapixeles; carga inalámbrica, y entre 64 y 256 GB de almacenamiento. Su precio va, en los Estados Unidos, de 999 a 1149 dólares (el modelo de 256 GB).

El resto de la presentación fue una actualización de lo que ya existe en el catálogo de la compañía. En primer lugar, los iPhone 8 y 8 Plus, de 4,7 y 5,5 pulgadas, respectivamente, pero con el mismo diseño de sus antecesores. Es decir, con botón frontal (súbitamente puesto fuera de moda por el iPhone X) y lector de huellas. Suma, también, la función, ya disponible en las iPad, de ajustar la temperatura de color de la pantalla a la luz ambiente.

Aparte de los teléfonos, Apple hizo anuncios sobre su sistema operativo para relojes inteligentes, Watch (es decir, el reloj inteligente) y Apple TV, una plataforma a la que sigue sin encontrarle la vuelta, pero por la que no deja de apostar.

El WatchOS mejora las funciones relacionadas con la medición de parámetros cardíacos e incluye una alerta por arritmias. El nuevo Watch, la Serie 3, ofrece 4G, recibe notificaciones sin depender de un teléfono, incorpora Siri, el asistente digital activado por voz de la compañía, y una versión para relojes de Apple Music. Utiliza una tarjeta SIM integrada al hardware, llamada eSIM. A Apple TV la compañía le ha venido a sumar capacidad 4K, lo que era de esperarse.

Una década de innovaciones

Apple Park: Una de las dos principales noticias de la jornada fue el estreno, al menos parcial, de la nueva sede de la compañía. Los anuncios se hicieron en el Teatro Steve Jobs, con capacidad para 1000 personas

Watch Series 3: Uno de los productos que se pusieron al día fue el reloj inteligente, que Apple dice que es el más vendido del mundo, aunque la compañía no ofrece cifras

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El iPhone 8: Se esperaba un nuevo teléfono inteligente, y también que habría alguna sorpresa. En efecto, la compañía anunció los dos nuevos integrantes de la ya clásica familia, el 8 y el 8 Plus; son una puesta al día de la serie 7. La sorpresa vino por otro lado

WatchOS y Apple TV: El sistema operativo para relojes y la plataforma de TV también recibió actualizaciones, ninguna inesperada.

El factor X: La otra gran novedad de la jornada fue el anuncio del iPhone X, un tributo a los 10 años del revolucionario smartphone. Es todo pantalla, sin el botón frontal por el que tanta batalla legal presentó Apple. La X significa que es la nueva tendencia que adoptará la empresa