“El Güero” y “El Bronco”; en la opinión de Álvaro Cueva

Ojo por ojo: Álvaro Cueva
Milenio

Me da entre risa y coraje este juego que muchas instancias se traen con la persona que pudiera ser el próximo presidente de México.

¿Cuántos sexenios tenemos viendo encuestas que juran que el que va a ganar es Andrés Manuel López Obrador? ¡Cuántos!

¿Cuántas décadas tenemos haciéndonos los dignos porque nadie nos ofrece propuestas de verdad? ¡Cuántas!

Las elecciones jamás han sido un asunto ni de encuestas ni de planes de trabajo. Son un espectáculo.

Quienes ganan no son los que le dan gusto al círculo rojo, son los mejores personajes y si no me cree, pregúntele a Donald Trump.

Y yo no estoy viendo que dos de los más fascinantes personajes del universo político mexicano estén jugando en las ecuaciones de los especuladores.

Por supuesto, me refiero a Manuel Velasco Coello, El Güero, gobernador de Chiapas, y a Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, gobernador de Nuevo León.

A usted le podrán caer bien o mal, pero son estructuralmente perfectos y tienen un nivel de recordación que ya lo quisieran muchos.

¿A qué me refiero cuando le digo que son estructuralmente perfectos?

A su combinación de fondo y forma, a las peculiaridades de su estilo, de lo que hacen y de lo que dicen.

Don Manuel es un hombre joven con el que millones de chavos se pudieran identificar, al que otros tantos pudieran ver como una figura aspiracional y al que un amplio sector de la sociedad pudiera calificar como galán.

No hay manera de verlo y de no reconocerlo.

Y si a usted le gusta jugar a la victimización de los políticos, como en el caso de López Obrador, al señor Velasco le han hecho hasta lo indecible porque se atrevió a casarse con Anahí, una famosa figura del espectáculo.

Aquí hay mucho de lo que la gente que vota pudiera tomar en cuenta al momento de la verdad:

Vida privada, romance, paternidad, valores familiares y decencia porque, lo que sea de cada quien, el gobernador de Chiapas jamás se ha metido en escándalos de ningún tipo.

A esto súmele un montón de cuestiones que el señor ha hecho por su estado y que lo pudieran sostener cuando se trata de ganar una elección. ¡Y cumple con todos los requisitos!

Don Jaime, por su parte, es poco menos que el superhéroe que México esperaba.

Con él lo que aplica no es ni la juventud ni la galanura ni el retrato familiar sino lo que dice y el tono en que lo dice.

Cuando hablamos de elecciones, muchas de las personas que salen a votar no lo hacen por amor. Lo hacen por rabia. Se quieren vengar.

¿De quién? De quien se deje: del sistema, de los políticos en el poder, de la pobreza, de los candidatos de siempre, de la corrupción, de los partidos.

Y este hombre va precisamente por eso, por la tripa.

Es como un justiciero muy a la manera de lo que Vicente Fox manejó en los años 90 y que lo llevó al poder en 2000.

En estos tiempos en que todo está volviendo al origen, ¿a usted no le suena posible que este señor, a pesar de las polémicas que ha sembrado en su estado, se pudiera colar en los corazones y en las mentes de los mexicanos?

El Güero y El Bronco son tan buenos personajes que hasta se oponen. No los pierda de vista. La carrera por el 2018 todavía no está definida. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!