El PAN va por todo en 2018

Por: Victor Lara

Bastante revuelo ha causado el aparente destape que le hacen un grupo de panistas chiapanecos a Eduardo Ramírez Aguilar como probable candidato de la alianza del frente opositor.

En el PAN hay sus impulsores y sus detractores de dicha carta, pero recordemos un poco su pasado lleno de pragmatismo a la hora de elegir o declinar por un candidato, incluso del PRI, tal y como sucedió con el candidato panista que declinaba y pedía el voto para su homólogo priísta.

Los que ahora se rasgan las vestiduras en defensa de la ideología panista (¿la tienen?) y de una presencia política en el estado aún más pobre, pues hoy son la séptima fuerza política en el estado pues apenas si llegó en 2015 a los 120 mil votos, de los cuales, más de la mitad fueron en la capital, contando con solo 2 ayuntamientos ganados, Pantepec y Unión Juarez. Hoy esos panistas salen a vapulear a los firmantes.

2015 también fue el proceso donde el PAN se dividió a si mismo, con gran gala de oportunismo, y hoy continúa esa brecha de azul turquesa al interior del mismo.

Para el PAN contar con los votos que atraería Ramirez Aguilar a sus filas no sólo le vendría como un nuevo aire, significaría su supervivencia en el próximo proceso con altas probabilidades de reinventarse en el poder estatal.

Recordemos el famoso 4-4-4 que experimentaron en el sexenio pasado, donde calladitos y sin hacer tanto ruido “aceptaron” en lo oscurito convertirse en la primera fuerza en Chiapas. Por eso es de extrañar que hoy cause tanto revuelo abrir una puerta para el frente opositor del cual su partido a nivel nacional es su impulsor.

Hoy para el PAN es renovarse o morir; o abre sus puertas o se hundirá su registro en Chiapas.