Guerra frontal a “maras” en la Frontera Sur

A finales de febrero pasado, la Unidad de Inteligencia de la Fiscalía General del Gobierno de Chiapas, encendió sus focos rojos en la Frontera Sur de México con Centroamérica, luego de detectar una célula de sicarios provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras, que empezaba a formarse en el municipio de Frontera Hidalgo, utilizando armas largas y cortas.

Inmediato reforzamiento de la investigación que un grupo de agentes de la Policía Especializada, altamente capacitados en antiterrorismo y combate a la delincuencia organizada, había iniciado semanas antes luego de varios homicidios ocurridos en el municipio de Suchiate de integrantes de grupos antagónicos de las bandas mara salvatrucha 13 y barrio 18.

Vendría la orden del gobernador Manuel Velasco Coello al titular de la Fiscalía General, Raciel López Salazar, de aniquilar este riesgo para la seguridad de la entidad y del país, quien a su vez encomendaría su cumplimiento, al responsable de la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos en Contra de Inmigrantes, Alejandro Vila Chávez, que implementaría un operativo urgente de desactivación y detención de los pandilleros delincuentes de origen extranjero.

Con la participación coordinada de las Unidades de Inteligencia de la Fiscalía General, de la Policía Federal y de las Policías Estatal Preventiva y Fronteriza, se descubriría que lo que en un principio eran solamente siete integrantes del grupo, en cuestión de dos semanas se incrementaría a 11.

Se sabría que esta banda de sicarios salvadoreños, hondureños y guatemaltecos, pertenecía a la organización “Mara salvatrucha 13”, todos ellos tatuados de sus cuerpos y expertos en manejo de armas de fuego, desde pistolas hasta ametralladoras, que habían llegado a Frontera Hidalgo para desatar una guerra contra sus eternos rivales de la pandilla barrio 18.

Los reportes de los agentes de la Inteligencia gubernamental, advertían la necesidad de intervenir para evitar una masacre mayor en la colindancia internacional, por lo que en la última semana de marzo, el mandatario estatal daría la orden de atacar la casa de seguridad donde se encontraba la banda delictiva, logrando la aprehensión de los 11, asegurándoles un número considerable de armas de fuego, además de cocaína, crack y mariguana para consumo y tráfico.

Una acción conjunta de elementos armados de la Fiscalía General, Policía Federal, Policías Estatal Preventiva y Fronteriza, así como contingentes del Ejército y Marina, sin que se disparara una sola bala.

Al revisar el contenido de los teléfonos celulares asegurados, se obtendría información clave para la continuación de las pesquisas que darían como resultado la detección de un segundo grupo de sicarios pertenecientes a la pandilla mara de barrio 18, que operaba en la cabecera municipal de Metapa de Domínguez, colindante con la vecina Guatemala, separada por el río Suchiate, igual que Frontera Hidalgo.

Obtención de detalles vinculados con la compra de más armas de grueso calibre en Guatemala, para utilizarlas en su objetivo de exterminar a sus contrarios, a los que tenían perfectamente ubicados en la colonia Los Limones, de los cuales tenían hasta fotografías que según el récord celular se habían transmitido a su jefe en la capital chapina.

Desplazamiento a las inmediaciones del lugar donde se concentraban los pandilleros rivales de los detenidos, de agentes estatales de la Preventiva y Fronteriza, habilitados como vendedores ambulantes, que empezaron a acumular mayor información, junto con los agentes de la Unidad Cibernética de la Policía Federal de la Secretaría de Gobernación, que interceptaron las llamadas telefónicas de los delincuentes de la barrio 18 a Guatemala, lo mismo que números de cuentas bancarias y de otros celulares de enlace, tanto del país vecino como de El Salvador.

Ir y venir de Metapa a Guatemala, cruzando por el río. Especial interés de una de las fotos registradas por la banda de la 13, de uno de sus contrarios, identificado como el “Little Happy” (Pequeño Feliz), que servía de correo humano a “El Hamer”, un peligroso líder “mara” preso en el Penal de Máxima Seguridad de la capital del país vecino.

Las pesquisas de los agentes especializados en Contrainsurgencia, permitieron saber tanto a los gobiernos del estado y federal, que la célula de sicarios estaba integrada por nueve hombres y dos mujeres, que envalentonados, luego de la ofensiva gubernamental en Frontera Hidalgo, reiniciaron hostilidades en contra de sus enemigos, llevando a cabo nuevas ejecuciones de miembros de la mara salvatrucha 13 en Suchiate, caracterizadas por la saña extrema.

Para entonces, el fiscal General, Raciel López Salazar y su colaborador Alejandro Vila Chávez, habían entrado en contacto con autoridades de Inteligencia del gobierno de Guatemala, para intercambiar información relacionada con los integrantes de las dos células de sicarios, con resultados altamente positivos.

Es así como para frenar esta ofensiva delictiva, nuevamente el gobernador Velasco Coello ordena la realización de una operación conjunta interinstitucional encabezada por la Fiscalía General, bajo la coordinación del fiscal especializado en migrantes, Vila Chávez, que daría comienzo este jueves 4 de mayo, a las cuatro de la mañana, la cual concluiría dos horas después.

A la vanguardia irían los agentes del Grupo Especial de la Fiscalía General de gobierno chiapaneco, capacitado por la Armada de México y el Buró Federal de Investigación (FBI), de Estados Unidos, acuerpado por un fuerte dispositivo de militares del Ejército y Marina, junto con elementos de las Policías Federal (Gendarmería), Estatal Preventiva y Fronteriza, así como del Instituto Nacional de Migración.

Operación limpia, sin heridos ni muertos, en la que fueron detenidos los salvadoreños identificados como Keri “N” de 18 años, Erick “N” de 19, Néstor “N” de 24, Rigoberto “N” de 27, Milton “N” de 18, Ever “N” de 31, y José “N” de 21 años, junto con Carlos “N” de 22 años, de nacionalidad hondureña y el mexicano Léster “N” de 32 años.

A diferencia de sus acérrimos rivales de la pandilla de la mara 13, a los asegurados les fueron decomisadas dos “chimbas” o armas hechizas calibre 12 milímetros, nueve machetes y carrujos de mariguana.

Todos reconocieron pertenecer a la “clica Sureños” de la barrio 18, que al igual sus enemigos habían tomado este municipio como cabeza de playa para sus operaciones delictivas, principalmente en el municipio aledaño de Suchiate y que en caso de ser perseguidos por las autoridades mexicanas y verse en la necesidad de huir, les bastaría solamente en cosa de minutos, cruzar a pie el río Suchiate para internarse en Guatemala.

Se confirmaría que el cabecilla de esta célula criminal, es el sujeto que se hace nombrar Erik “N”, al que se conoce también como “Little Happy”, buscado por la Policía Nacional de Guatemala, que lo tiene identificado como un pandillero “mara” de alta peligrosidad, vinculado estrechamente con la dirigencia de Barrio 18 en ese país.

Luego de su aprehensión, el grupo de pandilleros fue puesto a disposición del Ministerio Público adscrito a la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos en Contra de Inmigrantes, acusados de los delitos de pandillerismo y narcomenudeo en su modalidad de posesión, a los que se agregaran otros relacionados con su participación en diversos homicidios cometidos en el municipio de Suchiate, al igual que de asaltos en agravio de migrantes en las inmediaciones del río Suchiate que sirve de línea divisoria entre México y Guatemala.

Junto con los delincuentes de la mara 13, encarcelados desde hace mes y medio, los de la Barrio 18 son señalados como operadores de la prostitución y narcomenudeo en Suchiate.

La acción policíaco-militar llevada a cabo en las últimas horas en la Frontera Sur, advertiría la Fiscalía General de Chiapas, constituye un mensaje muy claro y enérgico, de que los gobiernos de Manuel Velasco Coello y del Presidente Enrique Peña Nieto, no permitirán el establecimiento de bandas de pandilleros en el territorio nacional, colindante con Centroamérica.

Un combate efectivo a la delincuencia organizada, que ocurre horas después de que el fiscal Raciel Salazar López, anunciara en Tuxtla Gutiérrez, este miércoles 3 de mayo, la llegada a la entidad en los próximos días, de un equipo de expertos en materia de seguridad nacional del FBI estadounidense, para capacitar a agentes de la procuración de justicia estatal.

Reunión de trabajo con agregados del Buró Federal de Investigación en la embajada de Estados Unidos en México, a quienes manifestó su reconocimiento por el apoyo profesional brindado al equipo operativo y de investigación de la Fiscalía General, que ha incluido a elementos de la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos en Contra de Inmigrantes, además de peritos forenses y del Grupo Antisecuestros.

Un encuentro que dio oportunidad a las partes mexicana y de la Unión Americana, representada por el agregado jurídico del FBI, Erik Drickersen, de efectuar una evaluación de la importancia de la Frontera Sur de México en el rubro de seguridad para los dos países, subrayando Salazar López, que no obstante su posición geográfica fronteriza, Chiapas mantiene altos índices de seguridad.

El FBI mantiene también estrecha comunicación y cooperación con los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador, a los que brinda asesoría en su lucha contra el pandillerismo “mara”, que actualmente ha convertido a estos países en una de las zonas más violentas del mundo, lo que junto a la falta de oportunidades alienta a muchos de sus jóvenes a emigrar a los Estados Unidos en búsqueda de mejores oportunidades, aunque no todos lo hacen con esa intención, sino de delinquir en México.

Situación que ha obligado a los gobiernos del llamado “Triángulo del Norte”, a pactar y llevar a cabo tareas conjuntas a partir de septiembre de 2016, mediante la aplicación

de una Fuerza policíaco-militar contra el crimen organizado liderado por los “maras” de las dos tendencias criminales.

Ofensiva dirigida a combatir al pandillerismo que está al servicio de los cárteles de la droga y que por lo mismo sustentan sus actividades ilegales en la violencia y el asesinato.

Hasta ahora, no se había tomado en cuenta al gobierno de México, para participar en este esfuerzo que finalmente redunda negativamente para los habitantes chiapanecos fronterizos, que han empezado a dar la batalla, en principio unilateral, pero por las mismas circunstancias, con una coordinación todavía incipiente para obtener mejores resultados.

Los “maras” están huyendo de sus países y han empezado a asentarse en los municipios costeros de Chiapas, desde Suchiate hasta Arriaga, tomando como referencias importantes aquellos intermedios en el recorrido de los migrantes de 52 nacionalidades que transitan por esta ruta, rumbo a la Unión Americana.

Lo ocurrido en los cinco primeros meses de 2017 en la Frontera Sur de México, lleva igualmente a la reflexión del por qué el Gobierno Federal mantiene el abandono de esta faja, no obstante su importancia para la seguridad nacional.

¿Cómo entender que en Tapachula el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa haya construido costosas y lujosas instalaciones de un Cuartel General de Capacitación de la Policía Federal para todo el Sureste del país, así como de otras entidades,  y actualmente se mantenga sin utilidad, llegando incluso al extremo de mantener pocos elementos de la Policía Federal para el resguardo de la Región limítrofe con el cada vez más peligroso istmo latinoamericano?

Bien por la acción interinstitucional de las últimas semanas que tuvo buen final la madrugada de este jueves 4 de mayo, pero cabe la reiteración de la necesidad de que el Gobierno de la República considere con carácter de urgente, un mayor apoyo a la Frontera Sur, para reforzar todo lo necesario en la lucha antimara que en los siguientes meses podría complicarse todavía más, al huir de la persecución en Honduras, Guatemala y El Salvador.

 

Vía: En Redondo por Mario Ruiz Redondo.