Niño tropieza en una excursión en Nuevo México y cae sobre un fósil de 1.2 millones de años

Un niño de 9 años probaba walkie-talkies con su hermano en el desierto de Las Cruces, en Nuevo México. Vivían su excursión a plenitud. Pero de pronto, el pequeño tropezó, cayó y quedó cara a cara con los restos de la mandíbula de un animal que casi lo igualaba en tamaño. Luego sabrían que se trataba de un stegomastodon, una especie que vivió hace 1.2 millones de años en la zona y que es reconocida como uno de los ancestros del elefante que conocemos actualmente.

“Yo estaba corriendo hacia arriba y me tropecé con el colmillo”, cuenta el pequeño Jude Sparks, que ese día –en noviembre pasado– iba acompañado de sus padres. “Y mi cara aterrizó junto a la mandíbula inferior. Miré más arriba y había otro colmillo”.

Su hermano, extrañado con el hallazgo, pensó que se trataba de una vaca; sus padres, Michelle y Kyle Sparks, decían que era un elefante. Así que tomaron una fotografía para luego indagar un poco más. Ya en la casa, cuando comenzaron a investigar se dieron cuenta de que había algo diferente y entonces contactaron al biólogo de la Universidad Estatal de Nuevo México (NMSU), Peter Houde.

“El stegomastodon podría parecernos a muchos de nosotros como un elefante”, dice Houde en una nota publicada por la propia NMSU. “Por los distintos tipos de elefantes que tenemos en el área probablemente es uno de los más comunes, pero aun así son muy raros. Esta puede ser la segunda cabeza completa que se haya encontrado en Nuevo México”, agrega al aplaudir la iniciativa de los Sparks de contactar a la universidad.

Esta especie es uno de los tres mamíferos placentarios que vivió en tiempos remotos en el Valle del Río Grande durante el Pleistoceno, en el periodo Cuaternario, y que abarca las últimas glaciaciones.

El profesor explicó que les tomó meses obtener el permiso del dueño del terreno para extraer esta mandíbula de 120 libras de peso y un cráneo completo de casi una tonelada.

stegomastodon-fosil

Un equipo de entre 10 y 12 personas participaron en la extracción del fósil, un proceso de mucho cuidado para evitar su desintegración.

Durante una semana, meticulosamente limpiaron los huesos y les aplicaron químicos para fortalecerlos y ayudarlos a permanecer intactos. Tras desenterrarlo, el fósil fue cubierto con yeso y se apoyó sobre una base de madera para protegerlo.

“Es impresionante poder viajar, encontrarme con gente tan reconocida y darse cuenta de que eres la primera persona que ve algo que pudo estar en cualquier lugar desde hace 5,000 a 3,000 millones de años”, dice la geóloga de NMSU Danielle Peltier, quien participó en la extracción.

El profesor Houde espera que el fósil pueda ser exhibido en la universidad. “Tengo la esperanza y expectativa de que este especimen será mostrado y que este niño podrá decir a sus amigos: ‘Mira lo que conseguí aquí en Las Cruces'”.