Similitudes entre los himnos del Sevilla y del América

La explicación fue a propósito del himno que la banda Matute entonó durante el medio tiempo del partido que conmemoró el centenario del Club América. La banda fue enjuiciada en medios y redes por el incuestionable parecido que tiene su canción con  ‘El arrebato’, himno compuesto por Javier Labandón para celebrar el centenario del club español Sevilla.

Ayer, Jorge D’Alessio, líder de la banda, publicó en Twitter un fragmento de las partituras de ambas canciones y lanzó el desafío de encontrar dos compases iguales.

Aunque las transcripciones son inexactas y no contienen todos los elementos que se perciben en las grabaciones, nos sirvieron para realizar un ejercicio de análisis sencillo pero contundente.

Encontramos que existen similitudes en los diferentes niveles que conforman la canción de Javier Labandón: los patrones rítmicos de ambas canciones y el compás en que están escritas son idénticas; las secuencias armónicas en varios fragmentos se repiten en una y otra; las melodías son tan parecidas que podrían formar parte de la misma canción.

Aquí la explicación detallada:

El ritmo

Ambas canciones están escritas en 6/8 —seis octavos— [ver la parte superior izquierda del esquema]. Esto significa que en cada compás se pueden incluir hasta seis notas con valor de 1/8 o sus equivalentes y combinaciones posibles.

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Las matemáticas básicas dictan que 6/8 equivalen a 3/4: el compás de la danza por excelencia, la medida del vals. Por tradición, los compases ternarios —como se denomina— se utilizan cuando se pretende generar un esqueleto sonoro festivo, con movimiento, bailable.

Entonces, parece coherente que este compás se utilice en un himno de celebración. Es cierto que probablemente miles de canciones están escritas en este compás, pero resulta curioso que sea precisamente éste uno de los elementos que comparten los himnos.

Otro aspecto del ritmo que se repite.

En el segundo pentagrama subrayado, después de la palabra Puente, el esquema rítmico es el mismo en los compases uno y tres de esa idea musical. Hay una nota que dura cuatro octavos y luego dos de un octavo. Entonces, en total suenan tres notas en cada compás. En ambos casos la idea rítmica es idéntica (he ahí dos compases).

Además, en ambas canciones esta sección corresponde a la misma letra, un grupo de voces que corean “Ohhh, Ohhh”.

La armonía

En el mismo texto, mencioné que es normal que las progresiones armónicas —secuencias de acordes— se repitan en innumerables canciones. De hecho, así ha sido a lo largo de la historia (recordemos el sofisma relativo a Bach). Pero, como dije antes, el desafío es de arquitectura: el esqueleto es el mismo, pero las dimensiones deben ser distintas.

Lo sospechoso es que tanto el himno de América como el del Sevilla comparten armonías iguales en las mismas secciones: el coro.

Junto al cifrado de cada acorde, colocamos un número romano [ver el pentagrama junto a la palabra Coro]. Como en la canción de Matute nuestra nota central es Do, ese será nuestro acorde I. El resto se enumera en orden ascendente. Con el himno del Sevilla, nuestro acorde central es Sí bemol, entonces ese será el I.

En el caso del himno americanista, la letra C corresponde al acorde Do, la G a Sol y Am al acorde de La menor.

En el himno del Sevilla las correspondencias son así: Bb equivale a Sí bemol, F a Fa y Cm a Do menor.

El esquema muestra cómo la distancia entre el acorde de Do y de Sol es de cinco tonos (Do, Re, Mi, Fa Sol) en la canción de Matute, exactamente la misma distancia que existe entre el Sí bemol y el Fa del himno sevillista (, Do, Re, Mi,Fa). La relación armónica de esa frase musical es, pues, la misma. Además, ambas pertenecen al mismo fragmento de la canción: al coro.

Esta repetición armónica vuelve a ocurrir en los tres primeros acordes del puente. En ambos casos la armonía va del acorde I al V y luego al VI.

Las progresiones armónicas resaltadas en amarillo son sólo el extracto de un patrón que se repite  en diferentes momentos de la canción.

 

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La melodía

Éste es el aspecto más delicado. Ya dije antes que en el himno americanista nuestra nota central es Do, por lo tanto, si contamos de manera ascendente —Do, Re, Mi—, Mi sería nuestra nota tres.

En el esquema se ve cómo esta tercera nota aparece al principio de los dos grupos de corcheas del primer compás (la nota Mi se escribe sobre la primera línea del pentagrama de abajo hacia arriba).

En el himno sevillista, si nuestra nota uno es Si, nuestra tercera nota sería Re, Do, Re—, que aparece cuatro veces, incluyendo el inicio de cada grupo de corcheas, como en la canción de Matute. La línea melódica es la misma.

Por si fuera poco, la distancia entre las dos notas que terminan cada frase es de cuatro tonos. En el esquema está marcado con un número 4 en rojo. Sólo es cuestión de hacer las cuentas.

Esta explicación compete al estricto sentido musical, pero ¿no es demasiada coincidencia que además en ambos coros se mencione el nombre de los equipos? Los invito a escuchar el minuto 1:09 del himno sevillista y el 2:28 del americanista y comparar con sus propios oídos.

El asunto con la canción de Matute es que las similitudes son detectables en distintos niveles del análisis musical y en las mismas secciones que la música de Javier Labandón. Matute no sólo recurrió a un recurso musical —el ritmo, la armonía, etc—, sino que utilizó todos, al mismo tiempo, y con las mismas maneras.