Tuxtla embovedó 95% de sus ríos y pavimentó 60 arroyos

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Entre 1970 y 1973 se embovedaron 26 de los 27 arroyos tributarios que atraviesan Tuxtla Gutiérrez y desembocan en el río Sabinal, posteriormente se convirtieron en calles pavimentadas otros 60 escurrimientos alimentadores.

En este escenario y en base un estudio de ingeniería hidráulica se evidencia la necesidad de construir 64 drenes en la ciudad y específicamente 10 sobre el bulevar principal para hacer la función de las desparecidas cuencas.

Estos interceptores pluviales son la solución y no el origen del problema de inundaciones en la capital del estado que inició hace más de cincuenta años, cuando un plan urbanístico embovedó las subcuencas de la entonces semirural Tuxtla Gutiérrez.

Así lo confirman el historiador Alberto Martínez, egresado de la Escuela de Historia de la Unicach; el perito en ingeniería hidráulica, Martín González; mapas urbanos de la Biblioteca del Congreso del Estado y el informe Estudios y Análisis de cuencas y subcuencas de Tuxtla Gutiérrez.

Las opiniones coinciden en señalar que entre 1970 y 1973 se embovedaron 26 de los 27 arroyos tributarios que atraviesan Tuxtla Gutiérrez y desembocan en el río Sabinal y posteriormente se convirtieron en calles otros 60 escurrimientos alimentadores.

Hidráulica y espacios verdes

El ingeniero hidráulico, con experiencia en manejo de cuencas y subcuencas, explicó que ante el cierre de sus cuencas naturales en décadas pasadas, las corrientes buscaron de manera subterránea espacios de escurrimiento, encontrando salidas en áreas verdes y zonas con alta absorción en toda la ciudad.

Sin embargo, el crecimiento urbano anárquico eliminó de la ciudad también esos espacios verdes, pues se construyeron viviendas, espacios comerciales y recientemente edificios habitacionales en zonas verdes, márgenes de ríos e incluso áreas de amortiguamiento.

La ciudad quedó sin áreas para escurrimiento de cuencas y subcuencas, por lo que los arroyos iniciaron hace un par de décadas a buscar sus cauces naturales, provocando inundaciones en viviendas, canchas, caminos, libramientos y eventualmente desbordando el río Sabinal, cuando los arroyos embovedados superaban su capacidad de traslado.

Buscando su origen

Recientemente, Tuxtla Gutiérrez recibió una lluvia de 115 milímetros, cantidad de que no se había presentado en 32 años. Esta precipitación provocó en corto tiempo que las aguas, que buscan su cauce natural, se abrieran paso rompiendo calles, bóvedas, bardas y llevando todo a su paso.

Estas afectaciones se generaron en la antigua cuenca baja de Tuxtla Gutiérrez, donde hoy hay calles o casas.

No obstante la afectación podría haber sido mayúscula, pues hay otras muchas áreas en el Centro capitalino —con edificios— en similares condiciones.

Basta recordar la aparición de antiguas corrientes en zonas del primer cuadro de la ciudad, por ejemplo en las remodelaciones del Mercado Viejo, en el nuevo edificio comercial de la Segunda Poniente y Avenida Central, entre otras muchos que evidencian la existencia de aguas buscando su cause.

Analizando el fenómeno, desde el “Estudio y Análisis del cuencas y Subcuencas de Tuxtla Gutiérrez”, realizado por personal multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM) e investigadores locales, se  diagnosticó la necesidad de construir drenes por toda la capital del estado, en zonas cercanas a los antiguos afluentes o en áreas de captación conjunta para que hicieran la función de las desparecidas subcuencas.

En este sentido, el investigador y perito en ingeniería hidráulica, Martín González, abundó el estudio señalando que el número de drenes necesarios es de 10 para la zona de bulevares y 64 para toda la ciudad.

El embovedado de ríos

Al respecto, el historiador Alberto Martínez, egresado de la Escuela de Historia de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), explicó que mapas urbanos resguardados en por la Biblioteca del Congreso del estado evidencian el actuar de alcaldes municipales “modernistas” entre 1950 y 1973, destacando entre ellos Jesús Cancino Casahonda, el encargado de modificar la urbanización en la capital chiapaneca.

El alcalde, de 1971 a 1973, privilegió la inversión financiera para atender infraestructura y obras de equipamiento urbano que detonaron el crecimiento orientado a las necesidades de la ciudadanía como parques, mercados públicos, calles y oficinas administrativas

Entre  sus obras destacó la apuesta por incentivar de manera ordenada el crecimiento de la ciudad, desarrollando obras en materia de servicios públicos, embovedado de los arroyos e infraestructura hidráulica.

Según se puede confirmar en el mapa urbano para la capital del estado acopiado en la Biblioteca Central del Legislativo chiapaneco, cuando dirigió los rumbos de la alcaldía tuxtleca se realizó la más grande inversión en la atención a cuencas y subcuentas con escurrimiento en la ciudad, destacando el embovedado de 15 subcuencas hídricas del lado sur de la ciudad y otros 11 del lado norte.

Se trata de arroyos tributarios al Sabinal y otras fuentes de agua que impedían el crecimiento vial y de infraestructura en servicios de agua potable y alcantarillado.Crecimiento anárquico

Sin embargo, una vez dadas las condiciones para el crecimiento urbano, llegó consigo un crecimiento anárquico de la ciudad, principalmente a áreas no urbanas y en algunos casos, dentro de zonas de amortiguamiento ambiental.

Así transitó el desarrollo de la capital del estado, durante unos 50 años, sin regulación y con un crecimiento urbano anárquico con cada vez más áreas verdes y cuencas naturales pavimentadas.

Ante esta realidad, estudios de ingeniería hidráulica diagnosticaron la necesidad de construir drenes pluviales en Tuxtla Gutiérrez.

Pero además expusieron la ingeniería en su proceso de instalación, señalando que solamente se tendría completo un dren cuando se cumplieran sus dos etapas; la de captación en zonas de acumulación y posteriormente su desalojo hacia el río Sabinal, el principal brazo de agua en el valle central.

Actualidad

En torno a este escenario de desarrollo anárquico, el titular de la Secretaría de Obra Pública y Comunicaciones (Sopyc), Jorge Alberto Betancourt Esponda, explicó que el Gobierno del Estado inició éste mismo año la construcción de tres drenes pluviales, los cuales habrían de estar concluidos a mediados de octubre, en tiempo récord.

Estas acciones buscan resolver el grave problema que padece la ciudad. Betancourt Esponda dijo que conoce el diagnóstico referido y lamentó el desarrollo anárquico permitido a través de la historia contemporánea, pero la labor de la actual administración es resolver las problemáticas.

En el caso de los interceptores para Tuxtla Gutiérrez y para tener una referencia de su capacidad, pueden desalojar 15 veces el agua potable que ingresa para el consumo de la ciudad.

La introducción de tres drenes pluviales sobre vialidades adyacentes al Bulevar Belisario Domínguez permitirá la conectividad hidráulica necesaria para dar continuidad a la modernización del Corredor Metropolitano, que ofrecerá un nuevo rostro a la capital del estado y eventualmente resolverá las problemáticas derivadas de anegaciones en la zona poniente de la ciudad.

Estas acciones encabezadas por el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Obra Pública y Comunicaciones (Sopyc) atiende la necesidad de mejorar las condiciones hidráulicas y urbanísticas de la capital de todos los chiapanecos, reduciendo los riesgos por inundaciones.

“Una vez concluidos los tres drenes, captarán, conducirán y desalojarán los escurrimientos de prácticamente las 23 subcuencas en la capital del estado, resolviendo una gran parte de la actual problemática”

El dren pluvial de la colonia Jardines de Tuxtla se instala sobre la calle Laureles con una inversión de 28 mdp y la introducción de tuberías de alta especificación con capacidad para desalojar hasta 15 mil litros por segundo con tuberías de dos metros con 10 centímetros.

Este sistema es uno de los más avanzados del sureste mexicano y para tener una idea de su impacto, todo Tuxtla Gutiérrez se abastece sus necesidades de agua potable con dos mil litros por segundo. Solamente este sistema puede desalojar hasta 8 veces el agua que llega a la ciudad.

En el dren pluvial del Callejón Zapata se introduce una red de tuberías de alta especificación, con diámetros de hasta 1.80 metros, que desaloja seis mil 800 metro cúbicos de agua por segundo.

El tercer interceptor pluvial, el de la colonia Xamaipak, sobre la 16 poniente incluye la introducción de tubería que descarga unos 10 mil litros por segundo con una tubería de 1.80 metros de diámetro.

Respecto a las recientes afectaciones que evidencian la necesidad de crear 10 drenes pluviales, el encargado de la obra pública estatal dijo que se trabaja con responsabilidad y planeación y de momento se culminarán los tres primeros y posteriormente se analizará la viabilidad técnica y financiera.

 

Fuente: Cuarto Poder